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La socio-química de la Ansiedad.

Actualizado: 4 oct 2021

En otras notas de mi Psicoblog he hablado de la Ansiedad y en mi Instagram puedes ver entrevistas sobre el tema. Hoy quiero contarte por qué para mí es tan importante que NO te tomes a la ligera tus emociones ni pienses que la solución a las "crisis de ansiedad" está sólo en "pensar positivo".


En Ella Migra y en los espacios de Psicoterapia que llevo a cabo, hago hincapié en trabajar Cuerpo, Mente y Emociones. Es fundamental que entiendas que, cuando se trata de cualquier emoción, no sólo estamos hablando de que las experiencias sociales, afectivas, familiares o culturales nos llevan a vivir las emociones como las sentimos; sino que también estamos hablando de que las emociones tienen su propia química, así que, entender esa química, te permitirá tener más consciencia, compasión, sensatez y herramientas para abordar las emociones que te cuestan.

Me tomó años entender la Ansiedad paralizante en mi propia vida y más aún, cultivar herramientas psicocorporales diversas para gestionarla, motivo por el cual decidí entregarte en el Psicoprograma de "Deja ir la Ansiedad", algunas herramientas clave y aplicables a la cotidianidad.

En este psicoprograma aclaro algunos de los patrones neurobiológicos que se activan cuando vivimos Ansiedad Paralizante y hoy te comparto en esta psiconota algo de ello.


Recuerda que la Ansiedad NO es mala. Sin ella, no seríamos capaces de actuar con rapidez, de tomar decisiones y de contar con ventajas que nos da, cambiando nuestro cuerpo para que, por ejemplo, podamos ver mejor los contornos de los objetos.


El problema aparece cuando una persona reacciona con una respuesta de alarma o con ansiedad frente a estímulos que no son una amenaza; precisamente, ese es el origen de las sensaciones extrañas que a veces sentimos cuando nos ahoga el nerviosismo y es allí donde la Ansiedad se vuelve un problema; problema con el que convivimos millones de seres humanos en el mundo.


Sistema nervioso simpático: reacción en cadena...


La ansiedad como esa compleja manifestación de sensaciones o a veces síntomas que nos inmovilizan, tiene un nido importante en el sistema límbico, la parte más primitiva del cerebro, el cual se encarga de gestionar las respuestas adaptativas delante de un peligro (instintos de supervivencia) a través de la amígdala. Cuando nos encontramos delante de un hecho muy estresante como la exposición ante un evento social, la amígdala envía un mensaje de huida (también puede ser una respuesta de ataque o buscar un refugio) para que podamos salvar la vida de la pena o la crítica de quedar expuestos.


Así visto, la ansiedad es también una respuesta automática de nuestro cerebro primitivo para que podamos