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NO puedo enfocar mi atención: Un acercamiento al trastorno de déficit de atención en adultos.

Actualizado: 18 ago 2020

Si te cuesta concentrarte en una actividad, si mantienes una especie de “inquietud interna”, si sientes una fuerte desorganización en tu vida, si tienes dificultad para establecer prioridades, falta de habilidad para manejar el tiempo, problemas para completar los trabajos en las fechas adecuadas, y si constantemente cometes errores por descuido, atención: probablemente sufres de déficit atencional. O quizás siempre lo has sufrido, pero nunca fue diagnosticado. Y menos, tratado.


La característica esencial de este síndrome es un patrón persistente de desatención y/o hiperactividad-impulsividad. Esto es una condición que se manifiesta a lo largo de la vida, afectando a niños, adolescentes y adultos de todas las edades.


Cómo se manifiesta en Adultos.

El déficit atencional tiene relación en cómo funciona el cerebro y en cómo las personas se van adaptando a las diferentes demandas cognitivas que se les van presentando. Muchas personas con déficit atencional se acomodan bien a su realidad debido a sus capacidades. Pero, un buen rendimiento en el trabajo les demanda un aporte importante de energía. Así, las personas con esta condición que logran adaptarse a diferentes escenarios van teniendo un desgaste diario que los puede llevar a colapsar.


De esta manera, no es raro ver profesionales exitosos de entre 30 y 40 años que se sienten muy cansados, que tienen problemas para dormir, que son dispersos y que, definitivamente, no rinden como lo hacían antes. Además, les cuesta mantenerse concentrados, tienen fallas en su memoria y se distraen fácilmente.


Diagnóstico.

Es clínico e interdisciplinar. El especialista debe investigar cuáles son los síntomas actuales del paciente y cómo ha sido su historia. Además, se deben realizar pruebas neuropsicológicas para detallar el perfil de funcionamiento cognitivo del paciente. Es necesario aclarar que cuando hablamos de un trastorno de este tipo, NO estamos hablando de un daño o fallo en el proceso de atención o memoria del paciente, por cuanto a que hay muchas atenciones y memorias involucradas en diferentes procesos; estamos hablando de una CONDICIÓN que altera los mecanismos neuropsicológicos de algún tipo de atención o un conjunto de ellos y que afecta el desempeño generalizado y algunas áreas de relación y adaptación de las personas.


Cabe anotar que el cerebro tiene circuitos especiales para cada una de sus diferentes funciones. Los circuitos de la atención están en la corteza cerebral de la zona frontal, en el área llamada prefrontal, y que controlan la memoria de trabajo, la atención, la atención y la inhibición de las respuestas. (Soutullo y Díez, 2007.)


La atención se divide en dominios en función del objeto de la atención y la respuesta atencional o el grado o nivel de atención del sujeto. Cada dominio de la atención tiene su función e importancia a la hora realizar una tarea, y cada acción o tarea requiere de un tipo de atención u otra.

  • Arousal o estado de alerta

  • Atención focalizada

  • Atención sostenida