"Cultural Iceberg" e Inclusión.

El sábado pasado tuvimos nuestra segunda versión del encuentro de "Diálogos migratorios" con un grupo muy íntimo de participantes. Este encuentro se desarrolló desde una apuesta diferente a la de 2021, pues queríamos que fuera un espacio más "reflexivo". Para el 2023, vendrá todo un módulo de formación en diversos temas relacionados con la Migración y cómo trabajar vicencias como "duelo migratorio, estrés aculturativo, aculturación, etc.".


El encuentro del sábado pasado tuvo como propósito hablar sobre herramientas de "Autoconocimiento para la migración", en donde buscamos revisar cuáles ideas nos alejan o acercan a la vivencia de un encuentro entre culturas sano, justo y empático. En ello, surgió el tema del Iceberg Cultural, y hoy te quiero invitar a pensar en este término.


Hace más de 20 años, la taquillera película Titanic recreó la historia de la catástrofe marítima comercial más mortífera de la historia moderna en tiempos de paz. Tanto si has visto la película como si no, es probable que sepas cómo el barco que una vez se llamó "insumergible" encontró su destino mortal. Mientras la tripulación del Titanic se esforzaba por maniobrar alrededor de un iceberg que divisaron delante, el barco colisionó con lo que no podían ver: el peligroso hielo que sobresalía justo debajo de la superficie.


Veinte años antes de esto, Edward T. Hall desarrolló su versión de la formación de hielo y la llamó el Iceberg Cultural. Este modelo se ha utilizado para ayudar a todo el mundo, desde los estudiantes en el extranjero hasta los voluntarios de los Cuerpos de Paz, a entender y comprometerse con culturas ajenas a la suya. Por encima de la superficie del agua están las numerosas características observables de un grupo que vemos con nuestros ojos, como la comida, los bailes, las artes, etc. La realidad, sin embargo, es que éstas no son más que una manifestación externa de los componentes más profundos y amplios de la cultura: las ideas complejas y las preferencias y prioridades profundamente arraigadas, conocidas como actitudes y valores fundamentales, que se encuentran muy por debajo de la "línea de flotación".


Lo que hay debajo:

Estos valores fundamentales son principalmente ideas aprendidas sobre lo que es bueno, correcto, deseable y aceptable, así como lo que es malo, incorrecto, indeseable e inaceptable. En muchos casos, los distintos grupos culturales comparten valores fundamentales similares (como la "honestidad", el "respeto" o la "familia"), pero a menudo se interpretan de forma diferente en distintas situaciones y se incorporan de manera única a nuestra vida cotidiana. Los valores fundamentales se transmiten de generación en generación por numerosos factores que nos rodean e influyen en nosotros. Estos factores formativos son fuerzas poderosas que nos guían y nos enseñan a lo largo de nuestra vida. Las cosas que nos enseñan nuestros educadores y padres/madres/cuidadores, las opiniones e ideas que vemos y oímos en los medios de comunicación, la forma en que las leyes y las normas sociales estructuran nuestro mundo: todas estas cosas (y muchas más) nos moldean a nosotros y a nuestros valores culturales.


Lo que llega a la superficie:

En última instancia, nuestras interpretaciones de nuestros valores fundamentales se hacen visibles para el observador casual en forma de comportamientos observables, como las palabras que utilizamos, la forma en que actuamos, las leyes que promulgamos y la forma en que nos comunicamos entre nosotros. Así que, como un iceberg, hay cosas que podemos ver y describir fácilmente. Pero también hay muchas ideas profundamente arraigadas que sólo podemos comprender analizando los valores, estudiando los factores formativos y, en muchos casos, reflexionando sobre nuestros propios valores fundamentales.


Cómo el iceberg cultural nos guía hacia la inclusión:

Es probable que Hall no tuviera la intención de unir dos palabras que suelen incomodarnos un poco. Pero, al igual que la tripulación del Titanic, en el mundo profesional tendemos a no entender nuestros propios icebergs culturales. Sin saber navegar por nuestra propia cultura y la de los demás, tendemos a chocar ciegamente con los comportamientos y valores culturales de los demás. Sin esta comprensión, podemos sabotear incluso nuestros mejores esfuerzos por ser inclusivos. Lo vemos una y otra vez en ejemplos como cuando una campaña publicitaria se apropia de una determinada cultura, o un director de contratación rechaza la actuación de un candidato con talento en una entrevista basándose en su propia y estrecha perspectiva cultural.


Pero en los últimos años, las conversaciones incómodas y valientes sobre la raza, la religión, la etnia, el género y toda una serie de diferencias culturales no han hecho más que aumentar, y seguirán floreciendo en el futuro. Aquí es donde una mentalidad intercultural se convertirá en un imperativo para mover la aguja de la diversidad y la inclusión. En un contexto empresarial, esto significa comprender las similitudes y las diferencias presentes en nuestros equipos, en nuestras organizaciones y en nuestra base de clientes. Requiere comprender nuestras propias lentes, y también adoptar otras lentes para ampliar el abanico de alternativas que tenemos ante nosotros. De este modo, podemos prever dónde es probable que haya tensiones y dónde hay oportunidades de sinergia de conexión cultural.


Los entornos diversos e inclusivos no pueden sobrevivir sin explorar lo que hay por encima o por debajo de la superficie de los icebergs culturales propios y ajenos. La construcción de la competencia intercultural es un viaje que realmente nunca termina, pero podemos hacer progresos sustanciales y aumentar notablemente las habilidades y mejorar los resultados si nos acercamos al iceberg cultural en lugar de maniobrar alrededor de él.


El encuentro del sábado pasado nos dejó esta y más reflexiones. Los espacios de terapia grupal están siendo muy enriquecedores y llenos de ideas sencillas para afrontar temas emocionales difíciles. Te esperamos llenas de emoción para el próximo encuentro en donde hablaremos sobre las verdades de la Autoestima y la Autoconfianza, dos herramientas infaltables en nuestro ser en pareja, familia, sexual, biológico, cultural, profesional, ocupacional, migrante y emprendedor.



Psicoprograma Emociónate En este psicoprograma de edición especial exclusiva para 2022, hablaremos sobre todo lo que tienes que saber con relación a manejo y expresión del trauma emocional, las heridas de la infancia, los procesos de autocuidado, los síntoma psicocorporales, apoyo migratorio y otras sorpresas. El cupo es limitado. TE ESPERAMOS.


Carolina Leguizamón M.

Psicoterapeuta