El culto al cuerpo y los TCA.

Actualizado: jun 29

A lo largo de la historia, la imagen corporal ha estado determinada por la sociedad y la cultura. En el mundo occidental, esta imagen ha adquirido un valor tan fundamental que desde las últimas décadas del siglo XX se viene practicando un total culto al cuerpo.

El pasado 2 de junio tuvo lugar el Día Internacional de Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), con el objetivo de darles visibilidad y generar conversaciones de empatía, conocimiento y respeto alrededor de estos eventos.


La ansiedad y el miedo generado durante el confinamiento, sumado a la cantidad de información en redes sociales circulando sin sustento profesional, empático ni real sobre el cuerpo ideal, la alimentación que necesitamos y el peso “saludable”, ha hecho que:


  • las distorsiones en la autopercepción del cuerpo

  • la obsesión por “comidas saludables y retos détox”

  • y un profundo desconocimiento auténtico de nuestro cuerpo y la relación entre nuestras prácticas alimenticias y de cuidado, con nuestros estados emocionales, biológicos, genéticos, sociales y culturales,

se aumente y genere ideas desempoderantes en muchas niñas y mujeres porque “no están cumpliendo los parámetros de belleza o alimentación saludable que se suponen deben cumplir” y también genera compulsión en muchas de ellas por comer alimentos o grupos de alimentos en exceso por la acción de la ansiedad o para tramitar el malestar emocional.

Uno de los factores clave en la situación que viven estas personas es la del desconocimiento e invisibilización de su realidad. Es necesario informar adecuadamente sobre estas condiciones de enfermedad tan estigmatizadas y abandonadas. Es importante sacar los TCA de la clandestinidad ayudando a hacer visible un problema que lleva muchos años escondido y normalizado entre creencias familiares, sociales o en medios de comunicación y redes sociales.


La NEDA (National Eating Disorder Association) estima que sólo en Estados Unidos hay 30 millones de personas con un TCA como anorexia nerviosa, bulimia nerviosa o trastorno por atracón. A nivel mundial esta cifra asciende a más de 70 millones de personas. El problema con las estadísticas de los TCA es que muchas personas no buscan un diagnóstico o tratamiento por múltiples razones.

Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)


Los trastornos de la conducta alimentaria están caracterizados por un comportamiento patológico relacionado con un patrón anormal de ingesta alimentaria, por un lado, y una obsesión por mantener bajo control el peso corporal, por el otro.


Implican complejos trastornos de distorsión cognitiva, afectando principalmente a adolescentes y mujeres. Estas patologías se caracterizan por la gravedad de la sintomatología asociada, elevada resistencia al tratamiento y riesgo de recaídas.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha ubicado a los TCA entre las enfermedades mentales de prioridad para los niños y adolescentes dado el riesgo para la salud que implican. Los TCA más conocidos son la anorexia y la bulimia nerviosas, pero también existen otros, como el trastorno por atracón, u ortorexia (obsesión por la comida sana).


Tipos de TCA


Los principales tipos de trastornos de la conducta alimentaria son los siguientes:

1. Anorexia Nerviosa

Es un trastorno caracterizado por una pérdida de peso inducida o mantenida por el mismo enfermo. Aparece un miedo intenso a subir de peso o engordar. La persona percibe un sobrepeso a pesar de tener un peso por debajo de lo considerado normal. Los métodos usados para adelgazar son la manipulación de la dieta, el ejercicio (75%), y los vómitos inducidos (20%).

2. Bulimia Nerviosa

Está caracterizado por una preocupación exagerada por la imagen corporal y por repetidos episodios de ingesta excesiva de alimentos; a raíz de esto la persona adopta medidas drásticas para compensar la ingesta compulsiva. El paciente presenta atracones recurrentes, sensación de pérdida de control, y conductas compensatorias inapropiadas (vómitos autoinducidos; laxantes, diuréticos, enemas u otros medicamentos; ayuno; ejercicios excesivos…).

3. Trastorno por Atracón

Al igual que la bulimia nerviosa, este trastorno se caracteriza por la ingesta compulsiva y recurrente. La principal diferencia es que la persona no realiza conductas compensatorias (laxantes, ayuno, vómitos…). Una de las consecuencias más habituales es el aumento de peso u obesidad, junto con los riesgos asociados (diabetes, colesterol, etc).


Factores de Riesgo


Los factores de riesgo facilitan la aparición de cualquier tipo de trastorno, incluido un TCA.


Factores individuales: antecedentes familiares; rasgos de personalidad; baja autoestima; imagen corporal negativa, bullying, etc.


Factores familiares: obsesión por patrones de belleza, falta de estructura familiar; ambiente controlador y exigente; ambientes que usan la comida como castigo, escasez, recompensa, experiencias vitales estresantes, etc.


Factores sociales: irreal canon de belleza; exigencia mediática; deportes o actividades obsesivas, etc.


Si la persona ha sido diagnosticada: Obsesión por el diagnóstico mismo que reduce a la identidad de la persona a esa condición, sobre exigencia a la persona para salir de allí, intervenciones restrictivas, punitivas o sólo clínicas, evitación de la familia o círculo cercano a hablar de ese tema y no abordaje de los afectos, dolores, vacíos, sufrimiento emocional y emociones vinculados con la historia personal.


El tratamiento que los TCA exige se desarrolla dentro de un equipo multidisciplinar, formado por diferentes especialistas: médicos, psicólogos, enfermeros, educadores, etc.


Los objetivos del tratamiento psicológico pasan por:

  • Ayudar en la normalización del peso.

  • Asesoramiento familiar.

  • Aprender hábitos alimenticios saludables.

  • Romper el patrón de castigo o recompensa con el que la persona se ha relacionado con la comida.

  • Recuperar el derecho a comer libre e intuitivamente desde el autocuidado y autoconocimiento, disfrutando todos los grupos de alimentos.

  • Deconstruir las creencias erróneas sobre el cuerpo y la alimentación que circulan en redes sociales y medios de comunicación.

  • Gestionar las emociones (reconocer, regular y expresar las emociones de manera adecuada).

  • Aprender a contactar y transitar eventos privados dolorosos (pensamientos, emociones, sensaciones físicas, experiencias de vida).

  • Reconocer patrones evitativos y desarrollar pautas de afrontamiento efectivas.

  • Prevenir recaídas.

  • Eliminar la gordofobia y desmitificar que hay solo un tipo de cuerpos y eliminar la culpa sobre la creencia de que la persona por sí sola no puede autoregularse por lo cual necesita recurrir a dietas, medidas extremas de ejercicios.

  • Hablar realmente qué es la obesidad y porqué es necesario sacar la conversación del cuerpo y la alimentación de esa condición puntual y particular.


Te recomiendo revisar mi nota anterior sobre "Sana tu relación con la comida", en donde reflexionamos juntas de manera más general sobre este tema.

Si crees que algo de lo acá expuesto te está afectando o está afectando a alguien quien quieres, si quieres hablar de este tema por curiosidad o necesidad, si necesitas una apoyo emocional urgente, si no sabes cómo empezar a hablar de esto, si crees que lo has probado todo y no puedes salir de esa situación, si crees que tu relación con la comida no se basa en el bienestar, si siempre que te ves en el espejo ves a alguien que no se ajusta a quien crees que eres o deberías ser...... Escríbeme, te ayudaré en lo que pueda y te contactaré con nutriólogos y un equipo interdisciplinar experto, amoroso, profesional y sensato.


Te abrazo,


Carolina.