Mujer migrante: una invitación a la integración suprema.

En esos días he estado trabajando nuevamente en asuntos migratorios. A propósito de ello, me pidieron escribir una nota reflexiva y acá te la comparto.


Hay muchos motivos para migrar, y tantas historias y emociones particulares como seres humanos que emprenden el viaje y se mudan de vida y relaciones. No hay un proceso de migración igual a otro, aunque podamos hablar de condiciones y situaciones marco generales. La migración es el fenómeno de moverse temporal o definitivamente del lugar habitual de residencia hacia un nuevo lugar de acogida dentro del propio país o a través de fronteras internacionales.


Migrar remueve como pocas experiencias en la vida nuestros anclajes vitales y nos encara con todo lo claro, luminoso y gris de nosotras mismas; nos pone de frente, al desnudo y en honestidad con nuestros miedos, sueños, visiones, dolores, alegrías y nuestro Ser. Nos encuentra con la profundidad humana y belleza del amor en su máxima expresión, porque es a través de él, que nos embarcamos en un viaje de autodescubrimiento, encuentro con la diferencia y agenciamiento de la propia vida más allá de las circunstancias.


Independientemente de si vuelves a tu lugar de origen, la migración te marcará para siempre en un antes y un después; no serás la misma alma que fue y regresa, tendrás una identidad llena de matices, sabores, olores y sentires. La migración es profundizar en tus raíces (familiares, inconscientes y culturales) y sanar lo que ya no está, lo que se ha ido para siempre, lo que te costó y la que fuiste... es Ser tu hogar y hacer de cada morada un profundo presente de posibilidades.


La migración implica agrandar tus alas para integrarte a ti misma como un ser sexual, espiritual, biológico, social, cultural, revolucionario, pensante, sensual, mental y emocional. En el trabajo que realizamos en consulta individual y en espacios grupales en Ella Migra, hemos descubierto estás 5 claves que te invitan a la integración suprema:


1. Las cosas no ocurren por ti sino para ti. Hay una danza necesaria para fluir con la vida y no en su contra; esa danza te invita a tomar el ritmo y dejarte llevar por la música de la vida cuando sea necesario. Es importante que cultives cuerpo, mente y espíritu tomando, recibiendo y soltando generosamente cada idea, prejuicio, creencia, emoción, experiencia, relación y elemento material, dado que todo ha llegado a ti para que te vuelvas soberana de tu propia energía y sabiduría. Implica estar atenta a no dejarte colonizar por el ego de las cosas que suponen una única manera de vivir, ser y sentir. No busques el por qué, ábrete al para qué.



2. Un camino que te ha elegido. Todas estamos invitadas irremediablemente a nuestra evolución. No importa el tiempo, el momento, el contexto, las vidas, las negaciones o tiranías que esto nos lleve. Así que toma ese reto tremendo de migrar, soltar y cambiar, para expandir tus alas en humildad, amor inteligente y creación de belleza con lo que Hoy te está siendo dado. Tal vez tus ancestros lo deseaban, tal vez tu voz necesitaba resonar con otros sentires e idiomas, tal vez tu llamado es tan fuerte que necesita expandirse. La migración te ha elegido.


3. La intención es tu equipaje. Procura cultivar el bienvenir. Dar la bienvenida a todo, a la luz y a la oscuridad, al dolor y a la alegría, al reto y al cariño. Sería irreal pretender estar sólo en la luz o en la felicidad tanto como sólo en la oscuridad o la tristeza, pues ambos extremos no son saludables. Entonces mejor hazle ritual de bienvenida a lo que llega, lo que se queda y a lo que se va y envíale luz.


4. Suelta el control y abraza la gestión: Esta experiencia te invita a que sueltes el control, a que te abras a la humildad, a que cultives la paz-ciencia, a que no huyas de tu dolor ni de la incomodidad porque tu mente y emociones son tu real equipaje; es una invitación amplia a que vivas todas las emociones sin aferrarte a la no sana intención de mantenerte sólo en la alegría o en la tristeza. Ábrete a gestionar tus herramientas y recurre a espacios psicoterapéuticos y espirituales que te orienten en ello.


5. Habitar mi Hogar. Habitar el presente, trascender las historias y versiones que fuimos, soltar la necesidad de controlar cada paso, emoción o situación propia o ajena y entregarse a la incertidumbre, es una tarea en la que todos los seres humanos nos encontramos. Por supuesto que es importante planear, calcular, proyectar, revisar la historia, evitar causar sufrimiento y sentir profundamente lo que cada cambio y reto implica; sin embargo, el reto está en cómo gestionar de manera efectiva mis ideas, emociones y sentires para poder cultivar la consciencia de cuáles maneras de ser me funcionan en el momento en el que me encuentro, para disfrutar y sentir lo que pasa en el ahora y cultivar desde allí (no desde la expectativa) las relaciones y prácticas de vida que me hacen bien y que anhelo.


Te abrazo y estoy para ti,


Con amor, Carolina.