Pánico o miedo a salir, o síndrome de la cabaña.

Actualizado: ene 4

Qué tiempos retantes los que vivimos. Cambios en nuestras rutinas, horarios laborales, prácticas de relación y comunicación, hábitos de vida, medios para vivir el amor y maneras de comunicarnos.


Hay a quienes la incertidumbre de estos tiempos y los retos en la situación económica, los han golpeado de manera más profunda. Este tipo de crisis a escalas grandes y con tanto en juego (lo económico, lo social, lo cultural, lo familiar, lo emocional, lo laboral, lo migratorio), nos despiertan síntomas o sentires que habían estado ocultos, nos encaran con las decisiones de vida que hemos tomado para llegar a cómo estemos en este momento, nos encaran con realidades de otras culturas o grupos de personas que no habíamos visto antes, nos confrontan con intensidad máxima en la relación con nosotros mismos y quienes convivimos, y eso, es naturalmente, muy retante.


No hay un manual para vivir este tipo de situaciones desatados por la Pandemia. No hay manera de vivir la cuarentena siempre en el mismo estado de ánimo ni pensamiento; es normal y necesario pasar por todos los estados de ánimo y sentir agobio. Lo cierto es que no es deseable quedarnos en estados de desolación y sufrimiento profundo, ni mucho menos lidiar solos o solas con nuestro dolor, angustia, miedo, tristeza, ansiedad, estrés o preocupación. Cuando ninguna de estás cosas se sacan o se trabajan en espacios como la psicoterapia, normalmente terminan en síntoma y para muchas personas, en tortura (sufrimiento) emocional.


Han pasado los meses. Yo no sé cómo te sientas tú, cómo estén los tuyos, qué pienses del mañana, qué parte del cuerpo te esté pidiendo atención o cuáles son los sueños o deseos que hoy te mueven; lo cierto es que para muchos, el hecho de estar en casa ha sido un gran reto por diversos motivos. Tal vez tú te sientas más cómodo o cómoda con esa situación, sin embargo tendrás a tu alrededor a personas que podemos ayudar a transitar de manera más empática y amorosa, hacia una realidad en y pospandemia más amable.


Yo me encuentro en mi cotidianidad con muchas personas que, frente a las medidas del aislamiento que se han sostenido por muchos meses o semanas, se sienten raras, preocupadas o con temor de salir a la calle, de retomar rutinas con otras personas o temen que esto se quede para siempre. Cosas que antes eran cotidianas, como ir a comprar el pan del desayuno, se han convertido en todo un protocolo. Algunas de ellas me han reportado cómo, ante salidas o encuentros con personas, experimentan cuadros de ansiedad: palpitaciones, fatiga, sudoración, dificultades para dormir, pensamientos catastróficos, evitación extrema de cualquier encuentro, obsesión por medidas de desinfección o problemas gastrointestinales.

¿Qué es el síndrome de la cabaña?


No se trata de un trastorno psicológico, es una consecuencia al hecho de pasar tanto tiempo confinados en un lugar específico, lo cual genera miedo paralizante a retomar espacios públicos. El síndrome de la cabaña no es una enfermedad en sí misma; sin embargo, los síntomas relacionados pueden llevar al paciente a tomar decisiones irracionales, las cuales potencialmente podrían amenazar su vida o la vida del grupo con el que está confinado


Se produce un cuadro ansioso depresivo tras un época de encierro (ocurre también en procesos de enfermedad en el hospital o en casa, en la cárcel, secuestros, tiempos prolongados en zonas alejadas de contextos humanos). La persona se da cuenta de lo que siente cuando afronta la salida al exterior.


¿Cuáles son los signos?

  • Inquietud

  • Disminución de la motivación

  • Irritabilidad

  • Desesperanza

  • Dificultad de concentración

  • Problemas de sueño

  • Impaciencia

  • Tristeza persistente

  • Cansancio

  • Pensamientos muy negativos y catastrofistas

  • Evitación de salir y contactar con otros

  • Experimentar que la única zona segura es la casa

  • Experimentar ansiedad cuando sales

¿Por qué ocurre el síndrome de la cabaña?


Es una reacción normal de tu organismo, no obstante, al no detectarlo a tiempo te puede llevar a desencadenar futuros problemas cuando vuelvas a la rutina. También es necesario precisar que las situaciones de "encierro" pueden despertar cuadros pre-existentes de ansiedad, depresión, estrés o enfermedad psicosomática. Es necesario que acudas a un profesional de la salud mental para que pueda guiarte en este proceso, y acompañarte a extrapolar todo lo que perturba tu bienestar y generar nuevas y paulatinas rutinas con las condiciones actuales.


¿Qué hacer si me siento así?

  • Planifica salidas graduales y con las medidas requeridas

  • Cultiva prácticas de respiración, hidratación adecuada y autocuidado

  • Contacta ocasionalmente de manera semanal, a personas de tu confianza

  • Comparte tus datos básicos de ubicación a personas cercanas

  • No te exijas de más y no te llenes de cursos o ideas de emprendimiento

  • Revisa y re-organiza tu perfil laboral u ocupacional y ponlo en redes públicas profesionales

  • No hagas dietas ni retos deportivos extremos

  • No te auto-mediques ni te auto-diagnostiques

  • Mantén rutinas diarias de estiramiento y movimiento del cuerpo controlado

  • Procura hacer cosas que impliquen trabajo manual

  • Desconéctate de redes sociales y no te exijas a responder todos los mensajes siempre

  • Acude a Psicoterapia


Te abrazo y espero en Psicoterapia,


Carolina Leguizamón M

Psicoterapeuta



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