Menos perfectas, más auténticas: Cómo entender la Ansiedad.

Actualizado: abr 8

En los procesos de consulta individual, he atendido a muchas mujeres que han experimentado episodios intensos de Ansiedad en diversas situaciones. Para la mayoría de ellas, esos episodios han estado acompañados de síntomas físicos y emocionales que han dejado huella en su pensamiento, relaciones y resultados de vida.


Detrás de la aparición de episodios crónicos de Ansiedad, hay historias de abandono, necesidad de aprobación, miedo, dolor, ausencia, rabia, desconfianza y distorsión del autoconcepto.


Es normal, sano y natural que experimentemos Ansiedad en muchos momentos de nuestra vida, pero .....


¿Cuándo se vuelve patológico?


La ansiedad es una respuesta emocional que se presenta en el sujeto ante situaciones que percibe o interpreta como amenazantes o peligrosas, aunque en realidad no se pueden valorar como tal, esta manera de reaccionar de forma no adaptativa hace que la ansiedad sea nociva porque es excesiva y frecuente. En primer lugar, es importante aclarar que no toda la ansiedad es perjudicial para nuestro cuerpo y mente, existe cierto nivel de ansiedad positiva, esa pequeña inquietud que nos ayuda en situaciones complicadas a salir airosos. Es decir, nos ayuda a estar alerta ante posibles peligros o atentos a acontecimientos relevantes. Funciona como una especie de "ángel de la guardia" interior.


El término ansiedad proviene del latían anxietas, congoja o aflicción. Consiste en un estado de malestar psicofísico caracterizado por una sensación de inquietud, intranquilidad, inseguridad o desosiego ante lo que se vivencia como una amenaza inminente y de causa indefinida. La diferencia básica entre la ansiedad normal y la patológica, es que ésta última se basa en una valoración irreal o distorsionada de la amenaza. Cuando la ansiedad es muy severa y aguda, puede llegar a paralizar al individuo, transformándose en pánico.


Algunos de los síntomas que, en caso de ser persistentes, hacen de la Ansiedad un estado patológico son:


1. Mentales Internos:

- Preocupación

- Inseguridad

- Miedo o temor

- Aprensión

- Pensamientos negativos (inferioridad, incapacidad)

- Anticipación de peligro o amenaza

- Dificultad de concentración

- Dificultad para la toma de decisiones

- Sensación general de desorganización o pérdida de control sobre el ambiente


2. Motores Observables:

- Hiperactividad

- Paralización motora

- Movimientos torpes y desorganizados

- Tartamudeo y otras dificultades de expresión verbal

- Conductas de evitación fisiológicos o corporales

- Síntomas cardiovasculares: palpitaciones, pulso rápido, tensión arterial alta, accesos de calor Síntomas respiratorios: sensación de sofoco, ahogo, respiración rápida y superficial, opresión torácica

- Síntomas gastrointestinales: náuseas, vómitos, diarrea, aerofagia, molestias digestivas

- Síntomas genitourinarios: micciones frecuentes, enuresis, eyaculación precoz, frigidez, impotencia

- Síntomas neuromusculares: tensión muscular, temblor, hormigueo, dolor de cabeza tensional, fatiga excesiva



Técnicas para reducir la ansiedad.


Una vez hemos identificado que una situación se nos ha salido de control y limita nuestra capacidad de respuesta, acción y comunicación en nuestras relaciones, nuestro bienestar cotidiano y las metas y propósitos que nos trazamos, es necesario recurrir a espacios y herramientas profesionales que nos ayuden a contener la carga emocional y generar consciencia a través del autoconocimiento de nuestras propias emociones.


Quiero recalcar que cada caso es distinto, y en mi consulta trabajamos planes, actividades y narrativas particulares; sin embargo, hay una serie de prácticas e ideas comunes que podemos implementar en nuestro día a día para atender y prevenir eventos de Ansiedad:


1. Ejercicio físico

El ejercicio físico nos ayudará a evitar el exceso de activación del sistema nervioso, a promover la liberación y regulación de neurotransmisores relacionados con la vigilia, la concentración y el placer, y a conseguir un sueño más reparador. Si nuestro estado físico no nos permite la realización de ejercicio podemos optar por ritmos suaves a intervalos breves.


No hay una actividad específica a sugerir, sin embargo es importante anotar, que sea cual sea la que elijas, asegúrate de que te permita placer, disfrute y conexión con tu cuerpo sin excesos y este adaptada a tus condiciones médicas en salud.


2. El sueño y los hábitos de alimentación

Una alimentación desequilibrada puede perjudicar a algunos síntomas gastrointestinales asociados con algunos estados de ansiedad; mientras que una alimentación saludable y equilibrada nos ayudará a controlarla; alimentos ricos en Vitaminas B1, B6, B12, D, A y Omega 3 son altamente recomendables. Respecto al sueño, los beneficios de dormir bien son obvios, si vemos que la ansiedad no nos deja dormir (o peor, el pensamiento de que no podemos dormir, no nos deja dormir) podemos optar por leer y seguir las recomendaciones del profesional en Salud Mental.


3. Meditación y Mindfulness

Es probable que ya hayas oído hablar del Mindfulness, es una técnica de meditación que te ayudará a conseguir la atención plena. Puedes preguntarme por recomendaciones al respecto.


4. Métodos de distracción

Si empleamos distracciones adecuadas podemos interrumpir, aunque sea temporalmente, el pensamiento que nos provoca ansiedad: parada de pensamiento, lectura, ocio, pasear, llamada a alguien de confianza, entre otros.


5. Psicoterapia

Es importante invertir en espacios profesionales que atiendan el complejo biológico, mental y emocional relacionado con la Ansiedad y así nos permitan encontrar herramientas que hagan de nuestros cambios, procesos sostenibles en el tiempo.

Han llegado muchas mujeres a mi consulta mostrando cuadros de Ansiedad que empiezan a convertirse en otro tipo de episodios más complejos. Al explorar profundo en sus historias, muchas de esas reacciones de ansiedad están relacionadas con vivencias de rechazo, necesidad de control y reconocimiento, pensamientos rígidos, necesidad de aprobación, miedo y en muchas, necesidad de ser perfectas. Tenemos que comenzar a deshacer la socialización de la perfección en todos los niveles (ocupacional, corporal, material, físico, relacional, romántico, económico, emocional, social), y tenemos que combinarla con la creación de una hermandad que les diga a las niñas y a las mujeres que no están solas en su trabajo por construir identidades auténticas, polifacéticas y diversas.