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Integración cultural.

“Todas las grandes transformaciones suceden cuando emigramos de quienes creíamos ser”
Carolina Leguizamón M.

La migración es un acontecimiento impactante en la vida social y personal que influye profundamente en la psique de los seres humanos y nuestras estructuras familiares y globales, y esto implica profundos riesgos y posibilidades para los procesos de desarrollo social, personal y colectivo.


La migración supone el "movimiento de personas fuera de su lugar de residencia habitual, ya sea a través de una frontera internacional o dentro de un país". (OIM, 2020), por lo que es un fenómeno complejo en términos sociales, políticos, culturales, económicos, raciales, geográficos, identitarios, físicos, mentales, emocionales y afectivos. Por favor: NO LO REDUZCAS, NO GENERALICES, NO TE COMPARES.


Derivado de este proceso, se encuentran experiencias como el estrés aculturativo, el choque cultural y la integración. Cada término hace referencia a una experiencia de deconstrucción y construcción constante de identidad en el que es necesario contar con herramientas de resiliencia y contención biopsicosocial para aprovechar y optimizar el potencial de la experiencia migratoria para las personas y las sociedades.


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De estos procesos hemos hablado en diferentes momentos en los espacios grupales que entablamos con otras organizaciones y en nuestros espacios privados. Específicamente quiero referirme hoy al concepto de integración en el contexto de la migración.


La integración supone un proceso bidireccional de adaptación y reconocimiento mutua entre quienes inmigran y las sociedades en las que viven, por el cual las personas se incorporan a la vida social, económica, cultural y política de la comunidad receptora. Ello conlleva una serie de responsabilidades conjuntas para las comunidades y comprende otras nociones conexas como la inclusión y la cohesión social.


Me han preguntado algunas personas interesadas en iniciar una experiencia migratoria cómo podrían "prepararse" para integrarse culturalmente de una manera menos conflictiva; y aunque este proceso es relativo a cada historia y contexto geográfico, sugiero considerar estos niveles:


  1. Preparación: de mínimos vitales antes, durante y después de un proceso migratorio.

  2. Sentido de vida: Por qué quiero estar acá, cómo quiero estar acá y ante todo PARA QUÉ QUIERO ESTAR ACÁ.

  3. Atención a mi vida: Qué siento, qué pienso y qué quiero, y ante todo CÓMO LO QUIERO Y NECESITO.

  4. Adaptación: Manejar mínimos vitales de vida (Derechos en salud, red de servicios, derechos migratorios, datos de emergencia, mis papeles al día, redes de apoyo migratorio, inicio en la lengua, apoyo económico…).

  5. Integración: Reconocer mi semáforo vital CUERPO-MENTE-EMOCIONES y actuar en consecuencia. Participación activa, efectiva y comprometida