Ámate a ti misma como si tu vida dependiera de eso, porque ASÍ es.

Actualizado: abr 8

*Basado en el Libro "Morir para ser Yo" de Anita Moorjani


El propósito más grande de nuestra vida es ser lo que somos y expresar nuestro ser auténtico sin miedo. Esto es imposible sino nos aceptamos y nos amamos incondicionalmente.


Lo único que nos impide vivir completamente y sin miedos, es nuestra incapacidad para practicar el verdadero amor propio. De hecho, nuestra cultura no promueve ni apoya esta práctica 100% espiritual. La mayoría de nosotras nos sentimos juzgadas si nos amamos, nos valoramos o nos ponemos primero.


Los mitos que sostiene nuestra mente-ego (consciente o inconscientemente) para alejarnos de esta experiencia de aceptación incondicional de nuestro ser, y por lo tanto, de la verdadera alegría de vivir, son los siguientes:


MITO 1: Es egoísta que me ame a mí misma


Para destruir este mito, pensemos en lo opuesto: ¿qué pasa cuando no nos amamos o no nos valoramos a nosotras mismas? Nos sentimos poco merecedoras de amor y nos convertimos en personas necesitadas de llenar un vacío que creemos sólo lo pueden llenar otras personas. Nos convertimos en personas complacientes porque necesitamos la aprobación de los demás para sentirnos valiosas.


Cuando nos amamos a nosotras mismas tal y como somos, dejamos de necesitar la aprobación de otros para ser quienes somos en realidad. Somos capaces de mostrar nuestro ser completo, realizado al mundo, y nos convertimos en personas que los demás quieren tener cerca.


MITO 2: Amarme a mí misma significa autocuidado constante


Muchas personas creen que el amor propio se refleja en comportamientos de autocuidado como meditar, comer ciertos alimentos y evitar otros, frecuentar ciertas personas y evitar otras, ver sólo noticias buenas del mundo, estar exclusivamente con personas que sientan y piensen igual que yo, renunciar a toda rutina o compromiso, vestirse de una manera, darse un masaje, una sesión de belleza o un rato de ocio. En otras palabras, creen que para sentir amor real por su ser, deben invertir tiempo, espacio y dinero en actividades o situaciones que los hagan experimentar comodidad.


Aunque estas actividades son muy importantes para cuidar nuestro espíritu y cuerpo, y aportan armonía y tranquilidad a nuestra mente (y por supuesto te sugiero y casi te pido que las cultives e implementes), muchas personas se dedican a hacer esto todo el tiempo y aun así sus vidas no funcionan genuinamente a nivel romántico, sexual, relacional, social, familiar o emocional. ¿Por qué?


Porque el verdadero amor propio es cuidar de nosotras mismas cuando menos motivadas estamos para realizar todas estas actividades de conexión y armonía.

Amarnos verdaderamente significa cuidar de nosotras cuando menos nos sentimos merecedoras de amor; cuando hemos caído, hemos fallado y hemos hecho daño; no es desconexión, sino es conexión íntima, genuina y psicológica con esas situaciones y personas que evitamos sanar o con quienes evitamos relacionarnos.


Si no podemos estar de nuestro lado cuando nadie más lo está, no podemos conectarnos con un sentimiento genuino de amor propio y autovalía. Es en los momentos más difíciles que necesitamos más de nuestro amor, de nuestra capacidad de sentir compasión por nosotras mismas. Así es que volvemos a empezar, y así es como cualquier muestra de amor que nos damos en los días más duros, se convierte en un regalo para nuestro ser realmente significativo.


Amor propio es: "Sin importar lo que otros piensen, no me abandonaré a mí misma, ni me rechazaré a mí misma JAMÁS. Estaré siempre de mi lado!”


MITO 3: Amarme a mí misma significa negar mis debilidades


Todo lo contrario. Amarnos a nosotras mismas significa amar nuestro ser REAL con ternura y honestidad. ¡Y nuestro ser real es perfectamente humano! Es lleno de defectos, de inconsistencias, de miedos, heridas y errores. Amarnos a nosotras mismas significa amarnos cuando nos deshacemos con la crítica, cuando fallamos, cuando nos rompemos, cuando otros nos quieren romper y cuando decepcionamos a los que nos rodean. No se trata de negar nuestros fracasos y repetir afirmaciones sobre qué tan maravillosas somos. Amarnos a nosotras mismas es comprometernos a defender nuestro ser, cuando nadie más lo hace.


El verdadero amor propio es la capacidad de aceptarnos tal y como somos, con nuestras fortalezas y errores, con nuestras emociones negativas y con nuestra capacidad inmensa de dar todo el amor que hay en nuestro corazón; es sabernos y mostrarnos auténticas sin pretender lucir bien, cooperando con el mundo no para hacer con el otro sino para construir con el otro.


MITO 4: Es importante estar positivo siempre, a pesar de las circunstancias externas


Aunque no es algo malo tener una actitud positiva en la vida y de hecho es necesaria para afrontar tantas cosas complejas que cada tanto nos llegan, intentar controlar la vida teniendo pensamientos exclusivamente positivos es desgastante y alejado de la naturaleza espiritual y mental. Tenerle miedo a expresar nuestras emociones negativas y a nuestros días llenos de pensamientos de victimización, inseguridad desesperanza, odio y rabia, porque queremos evitar manifestar una realidad física negativa, sólo nos lleva a negar, suprimir y alejar nuestro verdadero ser humano. Y esta supresión de emociones sólo nos lleva a crear una realidad de enfermedad, de desapego al mundo tal y como es, de distanciamiento y tiranía frente al sufrimiento de otros, de ausencia de procesos integrales de conocimiento, y a veces de soledad (porque al no aceptar nuestras manifestaciones emocionales humanas, también rechazamos a los demás); así mismo, nos lleva a alejarnos de la genuina experiencia de la Empatía que por su naturaleza, surge de la conexión con las dificultades y la posibilidad de experimentar todo lo que habita en ellas.


“Entre más me amo a mí misma, mejor mi mundo externo. Entre más me amo y me valoro a mí misma, permito que más cosas buenas y positivas lleguen a mi vida. Entre menos me amo a mí misma, menos me siento merecedor de permitir que las cosas positivas vengan a mi vida”.

Si constantemente juzgamos ciertas emociones y sentimientos como “negativos” y nos forzamos a tener pensamientos positivos, el mensaje que le estamos mandando a nuestro propio ser es “tus pensamientos están mal. No deberías estar teniendo estos sentimientos”. Básicamente, estamos negando lo que somos y lo que sentimos, y estamos negando nuestra real naturaleza biológica, neurológica, psicológica y espiritual. Esta no es una actitud de amor hacia nosotras mismas, y claramente no es saludable, ya que tener tantas emociones embotelladas en nuestro interior a un nivel consciente o inconsciente, nos lleva a estallar de formas inadecuadas cuando menos lo pensamos. Una vida sana, es una vida cíclica, en donde experimentamos, aprendemos, profundizamos y vivimos nuestras sombras, así como valoramos los momentos de felicidad; y así mismo, la postura apreciativa, positiva y alegre frente a los sucesos de la vida, llegará en autenticidad y luego de un proceso de trabajo interior profundo y constante.


“ES MÁS IMPORTANTE SER YO MISMA, QUE SER POSITIVA. Y como resultado, cuando soy positiva, es genuino y auténtico”.